La henna o Lawsonia inermes es una planta de la familia Litráceas que crece en los oasis del Sahara. Este arbusto puede alcanzar la altura de un metro, y posee hojas verdes brillantes así como hojas de cuatro pétalos en ramos olorosos y de color blanco.
El ghaféky, posee flores olorosas o flores faghiya, que son racimos de pequeñas flores rojas vivas. Posee también hojas con forma de pimienta. Se prepara el aceite de henna a partir de las flores.
Hinna el madjoun o El madjoussy que crece en las montañas, tiene hojas verdes de diferentes tonos, del verde esmeralda hasta el verde gris. Cuando las cabezuelas llegan a madurez y que se abren, estás ofrecen una sustancia vellosa comparable a la pelusa que recubre las alcachofas. La semilla es angulosa, la flor es purpúreo y pequeña.
Indigotier Razès y Hénna elkoreiche o Ouesma tienen hojas con propiedades medicinales.
La henna magrebí de semillas negras, con hojas de color blanca y olorosas como el musgo, sus hojas son más verdes que las del olivo.
La henna ha sido utilizado por los Egipcios y los Hebreos anteriormente a las invasiones islámicas. Se ha descubierto en algunos textos de archivos, que en 1298, 1235 antes de J-C, los cabellos de la momia de Ramsès II eran teñidos de henna. Algunos textos asirios del siglo VII antes de J-C explican los preparativos de la boda, como el hecho que las uñas y las palmas de la novia eran teñidas de henna. Las mujeres en China tenían también las uñas pintadas de henna, y las mujeres de Vietnam utilizaban la henna con productos para abrillantar sus dientes, lo que era económico.
Se recolecta la henna del Marruecos en la provincia de Azzemour ya que los Stukas los han trasplantado del Souss. El olor del henna recuerda la reseda, y hoy en el Cairo, la reseda se llama tamr elhanna. En África, también es cultivada en el Malí, el Magreb, en el Senegal. En Asia, es cultivada en India occidental, China, Oriente Medio, Irán.