El método Pilates fue creado y
desarrollado por el atleta y físico culturista Joseph
Hubertus Pilates. Joseph nació en 1880, en Alemania,
y en 1912 se trasladó a Inglaterra. En ese país se
ganó la vida como boxeador, artista circense e
instructor de defensa personal.
Dos años después, durante la Primera
Guerra Mundial, fue arrestado. Al terminar el conflicto
bélico fue dejado en libertad y regresó a su país,
donde siguió desarrollando su método de la
Contrología (más tarde conocido como Pilates), que
incluía la rehabilitación de los heridos de guerra.
Entonces conoció a Rudolf Von Laban y Hamya Holm,
quienes incorporan elementos del método en su trabajo.
El método Pilates reúne filosofías
orientales y occidentales de acondicionamiento físico y
mental. Esta combinación, entre una fortaleza física
superior y un mayor rango de movimiento, posibilita un
eficiente desempeño y funcionamiento de nuestro
cuerpo. Doctores, terapeutas, bailarines, actores y
atletas, han reconocido el Pilates como un sistema de
entrenamiento físico de excelentes cualidades
terapéuticas y educacionales.
Parte del método se desarrolla en el piso, sobre colchonetas, donde se
ejecuta una cuidadosa y consciente serie de ejercicios, en coordinación con la
respiración. Se trabaja sin impacto y en posición horizontal, lo que reduce al mínimo el
efecto de la gravedad. Los aparatos (Reformador, Cadillac, Silla, Barril pequeño y
grande) funcionan bajo el principio de resistencia variable, y ayudan al proceso por
medio de resortes y correas. Mi primer encuentro con el método Pilates fue en 1991,
en Nueva York, donde lo practiqué como terapia personal (tuve muchos problemas
como consecuencia de dos operaciones a los ligamentos laterales de las rodillas). En
sólo unos meses me recuperé, y en un año mi cuerpo lucía cambiado. En ese
momento, reconocí la necesidad de practicarlo constantemente.
En Nueva York me preparé con
Romana Krysanowska, discípula de Joseph
Pilates. Después de intensos estudios y 200
horas de práctica, me certifiqué el 93. Luego,
trabajé como maestra del Instituto de Pilates de
Nueva York, hasta 1996. En todos los años junto
a Romana, comprobé el profesionalismo y
tradición con que se enseña y practica el método,
con un trabajo personalizado y cuidadoso. Pero,
lamentablemente, los últimos años hemos sido
testigos de un boom, el método se ha
popularizado, y la mayoría de los centros donde
se imparte lo hacen bajo un criterio mercantilista.
Personas sin estudios o con un conocimiento
superficial, lo han difundido como sistema de
gimnasio de moda, trabajando con grupos
grandes en los aparatos, sin entender el daño
que puede provocar.